La pobreza multidimensional: Desde el hábitat al microterritorio.

Steven Gutiérrez

Director Ejecutivo, Gestión de Proyectos para el Desarrollo

steven.gutierrez@c-gpd.com

La pobreza y el microterritorio

La pobreza es un fenómeno que posee un desequilibrio entre la equidad y la prosperidad tanto urbana como rural, con limitaciones desde lo axiológico y lo constitucional, respecto de las realidades sociales en un Estado Social de Derecho. Es por ello que, -sobre la base de la gestión y planificación territorial para la toma de decisiones de política pública- el uso y la aplicabilidad de instrumentos de medición de pobreza adecuados al microterritorio, es una condición necesaria capaz de espacializar y determinar un marco de análisis respecto de los estándares de vida en contraste a los acoplados in genere por el legislador, que determinan el bienestar en una sociedad.

La importancia del análisis desde la academia y su implementación como método de planificación territorial, se basa en la orientación de los procesos de gestión social aplicada para la toma de decisiones de política pública y, el mejoramiento de la calidad de vida, desde la visión técnico-científica del conocimiento a la acción. A nivel micro territorial, su consigna se centra en la definición de umbrales normativos coherentes con el conjunto de demandas socio espaciales de los ciudadanos a escala intraurbana, alienado al principio de favor libertatis – la obligación jurídica de optimizar el ejercicio de los derechos- con el objetivo de superar aquellos valores atípicos que entrevén un proceso de urbanización e incremento demográfico acelerado, con una tendencia de crecimiento exponencial de 1,02% anual en ciudades como São Paulo, Lima o Bogotá D.C. y ubican a América Latina como una de las regiones con mayor desigualdad desde la firma e implementación de la Nueva Agenda Urbana Mundial.

Su operacionalización en el marco de las teorías de la planificación, permite reflejar la información sobre los estados y la situación de vida de las personas, siendo necesario incluir la evaluación de está en relación con la carencia de capacidades básicas que llevan al bienestar, entendiendo -capacidad básica- como la habilidad de las personas para alcanzar ciertas condiciones de vida o como Amartya Sen (2012) afirma “una serie de oportunidades reales que se tienen respecto de la vida que se puede llevar” (Sen, 1987, p. 36).

Para ello, la metodología de aplicación se basa en Alkire & Foster (AF), la cual proporciona un marco de análisis agregado de la pobreza, a través del uso y categorización de dimensiones y umbrales de distribución conjunta de privaciones desde el hábitat para el microterritorio. Estas, van más allá de considerar pobre a un ciudadano que posee un ingreso por debajo del umbral necesario para vivir con calidad de vida. En contraposición, utiliza dos métodos de ponderación como medida para diagnosticar y definir la incidencia, brecha y severidad de la pobreza bajo la: identificación y agregación. Por “el método de identificación (enfoque de corte dual) una persona es identificada como pobre cuando sufre privaciones en k dimensiones” (Foster, J, y Sabina, A., 2007, p.35).

Por otro lado, a través del método de agregación se constituyó una serie de indicadores como: la incidencia de la pobreza (H), que se define como la proporción de personas multidimensionalmente pobres en relación a la población total: H= q/n, donde “q” representa al número de personas identificadas como pobres y “n” a la población (Alkire, et al., 2015, p. 50). Finalmente, la tasa de recuento ajustado es la media del vector de puntuación de privación, la cual toma en cuenta la incidencia H (el porcentaje de la población que es pobre) y la intensidad de la pobreza A (el número de privaciones sufridas por cada jefe de hogar); esto se calcula multiplicando el porcentaje de personas que son pobres por el porcentaje de las dimensiones en las que se ven privados (M0= H x A) (Alkire, S. et al., 2015, p. 16).

Índice de Pobreza Multidimensional a escala intraurbana 

El índice de pobreza a escala intraurbana es un instrumento estadístico que permite medir y espacializar la pobreza a escala microterritorial a través de la combinación de vectores de pesos por dimensión e indicadores de carácter: anidado y subjetivo.  Este, surge como una variante a los actuales indicadores integrados de validación estadística de pobreza multidimensional a escala nacional. Su pertinencia radica como herramienta de diagnóstico e identificación en la previsión de crecimiento de brechas sociales, a través de la dinamización de la intervención del territorio, como también el afianzamiento de estrategias que viabilizan la transparencia en la ejecución de la gestión pública territorial, la optimización de los recursos públicos y el adecuado seguimiento y control bajo previsión del plan de acción plenamente consensuado por cada una de las partes involucradas en el proceso de materialización de prácticas exitosas de gestión social en un espacio geográfico definido.   

En la actualidad, 4 de cada 10 ciudades latinoamericanas manifiestan un elevado número de privaciones de la población en el acceso a múltiples bienes y servicios. Uno de los casos más prominentes es Bogotá D.C. urbe en la cual persiste un desequilibrio entre personas pobres y no pobres, con una tendencia de crecimiento de la incidencia[1] de la pobreza en 1,2 puntos porcentuales entre el año 2015 -2016 con base en el DANE (2017), en lo que se evidencia la existencia de brechas en la comparación de porcentajes de privación entre la población considerada pobre que pueden ser analizadas a partir de metodologías multidimensionales de pobreza como la de Alkire & Foster (AF), adaptadas en Colombia por el DNP y en Bogotá por la SDP.

Espacialización de la pobreza

La espacialización de la pobreza es útil en la medida en que permite comprender de qué forma se manifiesta el fenómeno sobre el territorio. Así mismo en investigación territorial la espacialización posibilita realizar una serie de correlaciones entre variables que suscitan el reconocimiento de patrones que deben ser tenidos en cuenta al momento de tomar decisiones de planificación, gestión y financiación del desarrollo urbano que impliquen la intervención directa sobre el territorio.

 

En el caso específico del barrio San Agustín se realizó un cruce de datos generados en GIS entre la localización de los pobres anidados y subjetivos y la distancia euclidiana (línea recta) a los equipamientos de educación, salud, seguridad ciudadana y distintos espacios recreativos y dotacionales. En principio, la correlación entre estas variables es nula, dando como resultado que una persona no es más pobre que otra si se encuentra más cercana a equipamientos, o si posee mayor o menor accesibilidad y disponibilidad de espacios públicos. Cabe resaltar que al generar un índice entre la distancia a espacio público y equipamientos dotacionales vs precios de suelo, la accesibilidad a los bienes de uso público representa un mejor precio de suelo. Finalmente, a nivel de manzana se podría realizar un cruce más detallado al considerar 34 condiciones geográficas del entorno y también valores catastrales como área de vivienda, valor catastral, área construida, etc.

Recomendaciones para la toma de decisiones de política pública

La utilidad de un indicador intraurbano para efectos de política pública se sintetiza en el uso y aplicación de instrumentos metodológicos para la medición de pobreza a escala microterrritorial con un componente subjetivo que, posibilita a los tomadores de decisiones, indagar sobre la formación de preferencias de los ciudadanos alrededor de los estándares de vida que determinan el bienestar. Este componente subjetivo sugiere un cambio en los patrones que reflejan las prioridades y necesidades de las comunidades sobre los procesos de desarrollo territorial comunitario. Así mismo, dictamina una directriz sobre la cual es menester la elección y/o determinación de un umbral que facilite la diferenciación de personas pobres y no pobres (objetivos y auto percibidos) en pro de capturar carencias no necesariamente relacionadas a fenómenos de pobreza.

   

De acuerdo a la evidencia y los hallazgos encontrados al momento de realizar mediciones de pobreza a escala intraurbana es conveniente determinar que los tomadores de decisiones de política pública integrar una estructura combinada de planificación entre Bottom Up y el modelo tradicional Top Down, con el fin último de generar un diagnóstico acertado de las privaciones que sufren las personas minimizando así, los impactos asociados al fenómeno de pobreza. La integración de métodos mixtos de planificación debe conjugar modelos de gestión y financiación del desarrollo urbano abierto, que permitan establecer procesos de retroalimentación cognitivos y críticos en donde el diálogo ayude a establecer una visión minuciosa de las realidades sociales. De igual modo, es necesario fortalecer los escenarios de participación, con el objetivo de que la ciudadanía intervenga directamente en la toma de decisiones de política pública.

 

La combinación de modelos de planificación Bottom Up y Top Down parte de la consideración del aprender haciendo. Bajo esta perspectiva, la medición de la pobreza debe partir del hecho del establecimiento de consensos racionales como  proceso de restauración de actuaciones que impulsen desde escalas micro territoriales el pluralismo y el fomento de métodos de cooperación que promuevan un sentido de pertenencia del territorio y permitan la concreción de ideas entre Estado - Comunidad para la posterior toma de decisiones de intervención  desde el hábitat para el microterritorio.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

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